Entradas

Pesaj 5786

El año pasado hablé con palabras inspiradoras sobre cómo la mesa del Séder de Pesaj refleja el ciclo de la vida. Compartí mi propio camino: desde aquel niño que se sentaba al final de la mesa, hasta el momento, el año pasado, de estar a la cabeza del Séder, ya sin la compañía física de seres queridos que siempre estarán en nuestro corazón. Este año, tenemos muchas razones para estar alegres. Y esta noche, al sentarnos juntos en la mesa del Séder, no solo recordamos la salida de Egipto… recordamos lo que significa realmente ser libres. La historia que contamos no es solo la de nuestros antepasados. Es la nuestra. Es la de cada hogar, la de cada padre, la de cada hijo. Porque la libertad no comienza en el desierto. Comienza aquí, en casa. Comienza cuando vemos a nuestros hijos dar sus primeros pasos, cuando hacen sus primeras preguntas, cuando empiezan a convertirse en quienes están destinados a ser. Y nosotros, con amor, los guiamos, los cuidamos… y sí, también nos preocupamos por ellos...

Discurso – Parashat Ki Tisá en honor a los novios

En Parashat Ki Tisá encontramos una de las historias más intensas de la Torá. El pueblo de Israel vive el momento más elevado de su historia: la entrega de la Torá en el Sinaí. Es un instante de claridad absoluta, de emoción, de conexión total. Pero poco después ocurre la crisis del becerro de oro. Y la pregunta que surge es: ¿Cómo puede algo tan sublime romperse tan rápido? La respuesta que nos da la parashá es una enseñanza esencial para el matrimonio. Porque lo más importante no es la caída — sino lo que viene después. Moshé rompe las primeras tablas. Es un momento doloroso. Las primeras tablas representan el ideal, la perfección. Pero luego, Hashem le pide a Moshé que vuelva a subir al monte y tallar unas segundas tablas. Esta vez, hay esfuerzo humano para la reconstrucción. Nuestros sabios enseñan que las segundas tablas tenían una profundidad especial. No eran la perfección celestial inicial; eran el resultado de trabajo, perdón y compromiso renovado. Queridos novios: ...

Purim y el matrimonio: un disfraz que revela la verdad

En Purim celebramos una de las historias más fascinantes y profundas del pueblo judío. Es una fiesta alegre, llena de disfraces, banquetes, risas y ruido, pero detrás de toda esa alegría se esconden lecciones muy profundas. Y una de ellas —quizás de las más importantes— tiene mucho que enseñarnos sobre el matrimonio . En Purim, todo parece estar al revés. Lo oculto se vuelve visible, y lo visible muchas veces engaña. Mordejai, un simple judío, salva a un rey. Ester, una joven huérfana, se convierte en reina y en la heroína del pueblo. Y el nombre de Hashem ni siquiera aparece en toda la Meguilá —porque en Purim, la presencia divina se disfraza, se esconde detrás de los acontecimientos. Y justamente eso es también el matrimonio. En la vida de pareja, muchas veces las cosas no son como parecen . No todo es alegría ni fiesta constante. Hay momentos de silencio, de pruebas, de dudas… y sin embargo, detrás de todo eso, si miramos con ojos de fe y amor, encontramos la presencia oculta ...

Parashá Tetzavé, Previo Matrimonio de mis hijos

  Este Shabat , parashá Tetzavé , una sección muy especial de la Torá. Y no es casualidad que hoy podamos encontrar en ella un mensaje profundo para la vida matrimonial. En Tetzavé , Hashem ordena preparar el aceite puro para encender la menorá “para que arda continuamente”. La luz no debía apagarse; debía mantenerse viva cada día. Así también es el matrimonio. El amor no es solo la chispa inicial, la emoción de la jupá o la alegría del comienzo. Es una luz que requiere aceite constante: atención, paciencia, palabras amables y realizar pequeños detalles con la pareja. La llama más hermosa no se sostiene sola; se cuida, se alimenta y se protege. La parashá también describe las vestiduras del Kohen Gadol, confeccionadas “lekavod uletiféret” — para honor y para belleza. En el matrimonio aprendemos que el honor mutuo es la vestidura más importante. Honrar al otro en público y en privado, hablar con respeto, valorar sus cualidades, cubrir sus fragilidades con sensibilidad. Cuando...

Luz que crece y círculos que completan, relación entre Sucot y Janucá

 Hoy quiero compartir una reflexión sobre dos de nuestras fiestas más alegres y profundas: Janucá y Sucot. A primera vista, parecen muy diferentes: una se celebra en invierno, la otra en otoño; una recuerda un milagro militar y espiritual, la otra conmemora la protección divina durante el desierto. Pero si miramos más de cerca, descubrimos que ambas fiestas comparten una idea central: la relación entre el ser humano, la luz, y la presencia de Dios en nuestro mundo. En Sucot, salimos de nuestras casas firmes y seguras y entramos en una sucá, una cabaña frágil cubierta de ramas. Durante siete días, rodeamos el altar con el lulav y el etrog, haciendo una vuelta cada día. Y el último día, Hoshaná Rabá, damos siete vueltas. ¿Por qué no hacemos una vuelta más cada día, como añadimos una vela más en Janucá? La respuesta está en el mensaje que cada fiesta quiere transmitir. En Janucá, la luz comienza pequeña. La primera noche encendemos una sola vela, y cada noche agregamos una más...

Discurso familiar de Janucá

 Quiero aprovechar este momento, ahora que estamos reunidos, para compartir lo que significa para mí Janucá, especialmente en estos tiempos que nos toca vivir. Cada año encendemos las velas, decimos las bendiciones y cantamos. Pero este año —y quizá ustedes también lo sienten— todo tiene un peso distinto. El mundo se siente más tenso, más frágil, y a veces más duro para nosotros como judíos. Hemos visto palabras de odio, situaciones que duelen, gestos que uno desearía que hubieran quedado en el pasado. Y a veces, incluso sin decirlo, eso nos toca a cada uno en un lugar muy personal. Y sin embargo, aquí estamos. En familia. Encendiendo la janukiá. Para mí, eso es Janucá hoy: este acto sencillo, íntimo, pero poderoso de traer luz a nuestra casa. Una luz que no se esconde, que se coloca en la ventana, que se deja ver. Una luz que dice: seguimos aquí, seguimos siendo quienes somos, sin miedo y con orgullo. Cuando veo las velas encenderse una por una, pienso en nuestros abuelos, en nues...

Perashá Nóaj

En la perashá de esta semana, Nóaj, la Torá nos cuenta cómo el mundo se llenó de violencia y falta de respeto entre las personas. La gente ya no se trataba con bondad ni consideración, y por eso Hashem decidió enviar el diluvio para comenzar de nuevo. Solo Nóaj y su familia se salvaron, porque dentro de la tebá vivieron con respeto, ayudándose unos a otros y cuidando de todos los seres vivos. Imaginen lo que fue pasar un año entero juntos, en un espacio cerrado, cuidando animales día y noche. Se necesitaba mucha paciencia, tolerancia y amor familiar. De ahí aprendemos que el respeto entre familiares es una de las bases más importantes para que haya paz y bendición en el hogar. Cuando nos tratamos con respeto, cuando escuchamos, agradecemos y evitamos discutir, estamos construyendo nuestro propio “arca”: un lugar de protección y armonía en medio del mundo y podamos pasar muchos más momentos juntos en familia y en alegría.  Que este Shabat nos inspire a hablar con más cariño, perdona...