Discurso – Parashat Ki Tisá en honor a los novios

En Parashat Ki Tisá encontramos una de las historias más intensas de la Torá. El pueblo de Israel vive el momento más elevado de su historia: la entrega de la Torá en el Sinaí. Es un instante de claridad absoluta, de emoción, de conexión total. Pero poco después ocurre la crisis del becerro de oro.

Y la pregunta que surge es: ¿Cómo puede algo tan sublime romperse tan rápido?

La respuesta que nos da la parashá es una enseñanza esencial para el matrimonio. Porque lo más importante no es la caída — sino lo que viene después.

Moshé rompe las primeras tablas. Es un momento doloroso. Las primeras tablas representan el ideal, la perfección. Pero luego, Hashem le pide a Moshé que vuelva a subir al monte y tallar unas segundas tablas. Esta vez, hay esfuerzo humano para la reconstrucción.

Nuestros sabios enseñan que las segundas tablas tenían una profundidad especial. No eran la perfección celestial inicial; eran el resultado de trabajo, perdón y compromiso renovado.

Queridos novios:

El matrimonio comienza como las primeras tablas — con ilusión, con pureza, con emoción. Todo es nuevo, todo es prometedor. Pero la Torá nos enseña que la verdadera grandeza del vínculo no está en la perfección inicial, sino en la capacidad de reconstruir cuando algo se rompe.

Son dos personas distintas, con historias, sensibilidades y maneras diferentes de ver el mundo. Y eso no es una debilidad; es una riqueza. El secreto no es evitar toda fricción, sino saber transformar cada desafío en una oportunidad para crecer juntos.

En esta misma parashá encontramos otra enseñanza maravillosa: la mitzvá del medio shekel. Cada persona debía dar solo medio y no uno completo.  POR QUE?  Porque nadie es completo solo.
La plenitud no se trata de perder la identidad, sino de unir dos individualidades que eligen caminar juntas. Cada uno aporta su medio — su carácter, su luz, su sensibilidad — y juntos forman una unidad nueva.

traen lo mejor de cada uno para construir algo mayor que suma uno del otro.

El matrimonio es escuchar, respetar, apoyar los sueños del otro incluso cuando no son idénticos a los propios.

Al final de la parashá, la Torá nos dice que el rostro de Moshé brillaba. Después de atravesar la crisis, después de la reconstrucción, hay una luz diferente. No es la luz como al comienzo, sino una luz madura de quien atravesó pruebas y salió fortalecido.   - Que su hogar tenga esa luz.

Que cuando enfrenten desafíos, recuerden que las segundas tablas pueden ser incluso más profundas que las primeras.

Que nunca olviden que son dos mitades que decidieron formar una unidad.

Y que construyan un hogar que sea como un pequeño Mishkán — un espacio donde haya respeto, alegría, palabras suaves, apoyo mutuo y presencia divina.

Que siempre puedan mirarse y decir:  “Estamos juntos en esto.”
Mazal Tov. Que su amor crezca cada año con más profundidad.

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