Luz que crece y círculos que completan, relación entre Sucot y Janucá
Hoy quiero compartir una reflexión sobre dos de nuestras fiestas más alegres y profundas: Janucá y Sucot. A primera vista, parecen muy diferentes: una se celebra en invierno, la otra en otoño; una recuerda un milagro militar y espiritual, la otra conmemora la protección divina durante el desierto. Pero si miramos más de cerca, descubrimos que ambas fiestas comparten una idea central: la relación entre el ser humano, la luz, y la presencia de Dios en nuestro mundo. En Sucot, salimos de nuestras casas firmes y seguras y entramos en una sucá, una cabaña frágil cubierta de ramas. Durante siete días, rodeamos el altar con el lulav y el etrog, haciendo una vuelta cada día. Y el último día, Hoshaná Rabá, damos siete vueltas. ¿Por qué no hacemos una vuelta más cada día, como añadimos una vela más en Janucá? La respuesta está en el mensaje que cada fiesta quiere transmitir. En Janucá, la luz comienza pequeña. La primera noche encendemos una sola vela, y cada noche agregamos una más...