Discurso Leilui Nishmat Pinhas ben Shoshana Z"L
Cuando trato de hablar de mi papá siempre las palabras quedan cortas y muchos recuerdos vienen a mi mente, siempre recuerdos muy bellos y que me llenan de sonrisas y orgullo de haber tenido un padre com él.
Era no solo un pilar
en la comunidad, sino un verdadero amigo para quienes lo rodeaban, tanto
locales como extranjeros. Era un Rabino,
Cónsul de Israel y medico no oficial. Y Cualquier situación que le presentaba
la asumía con orgullo danto más allá del mínimo que había que hacer.
Su mano siempre estaba
dispuesta a ayudar, y su corazón era un refugio para quienes necesitaban apoyo.
Tenía una habilidad
para sacar sonrisas; cada encuentro con él terminaba en risas y buenos
recuerdos.
No era un comediante,
pero tenía un sentido del humor excepcional, lograba iluminar cualquier lugar
con sus apuntes... siempre elegantes, nunca se burló o pisoteo a nadie con sus
salidas, que eran respetuosas pero buenísimas. Tampoco se le escuchaba decir
palabras obscenas.
Las historias que se
cuentan de él son innumerables y cada una resalta su inquebrantable espíritu y
su deseo de hacer del mundo un lugar mejor. Su legado perdurará en cada persona
que tuvo el privilegio de conocerlo y en cada sonrisa que logró provocar.
En especial para los israelíes,
era la casa de cambio, un apoyo, BEZEQ, un ángel para los accidentados y
familia para los israelíes que fallecieron en la Isla.
Estuvo siempre al lado
de mi madre en las buenas y en las malas y cuando mi mama necesito de él, la
cuido día y noche, yo no creo que haya superado cuando ella falleció y se fue
acompañarla.
Hoy sabemos que están
juntos en el shamaim sonriendo, cantando, bailando y cuidándonos desde arriba.
Yo creo que presintió su partida, porque invitó a la familia de Diani desde
México a pasar una semana con él, inclusive me preguntó para visitarlo en su
cumpleaños que fue 2 semanas antes de su partida, pero tenía planes para una
boda de la familia de mi esposa en la misma fecha, y le dije para el otro año,
lo cual no se dará.
Logró ver sus hijos
casarse, ver nietos y bisnietos que lo llenaron de orgullo siempre y hacia todo
por complacernos a todos, somos nosotros quienes más lo extrañaremos.
Hoy, lo recordamos, no
sólo con tristeza, sino también con gratitud por las lecciones de bondad y
alegría que nos dejó. Su recuerdo vivirá en nuestros corazones y en cada gesto
amable que llevaremos a cabo en su honor.
Como me exprese en la
levayá... LEHITRAHOT MALAJ L'ELOHIM
