El secreto para ganar el juicio
Hay una paradoja hermosa en Rosh Hashaná que vale la pena mirar de cerca. Es, sin duda, el Día del Juicio: ese día en que cada uno de nosotros pasa delante de Hashemr para ser evaluado. Es un día de temor reverencial, y sin embargo, la tradición nos enseña que ese mismo día hay que comer manjares y sobre todo no entristecerse. ¿Cómo se explica que el día más serio del calendario judío sea, a la vez, un día de alegría? La respuesta está en entender qué es lo que realmente se juzga en Rosh Hashaná. Nuestros sabios enseñan que cada persona debe verse a sí mismo como si estuviera exactamente equilibrada en méritos y faltas, de modo que un solo mérito puede inclinar la balanza a su favor; no se trata solo de la balanza propia, sino de la del mundo entero. En otras palabras, Rosh Hashaná no es un juicio privado entre la persona y el Cielo. Es también un juicio sobre cómo tratamos a quienes nos rodean. En nuestra tradición hay una enseñanza preciosa que vale la pena repetir siempre: toda...